Una ensalada de frutas con fresas no es simplemente cortar fruta al azar, sino una composición equilibrada donde el dulzor del plátano maduro se encuentra con la acidez vibrante de los frutos rojos. Curiosamente, a nivel botánico, la fresa no es una baya, sino un poliaquenio, pero es precisamente su pulpa jugosa la que, combinada con la menta fresca, crea ese efecto refrescante que tanto nos gusta en los postres de verano. En esta receta, el aliño juega un papel fundamental: la miel envuelve suavemente los ingredientes, mientras que una gota de vinagre balsámico —muy utilizado en la cocina mediterránea para realzar el aroma de los frutos rojos— le aporta al plato una profundidad inesperada y un toque elegante y sabroso.

Apetecible ensalada de frutas con fresas, plátano y menta, aderezada con salsa de miel y cítricos, un postre ligero ideal.
Ingredientes
- 100 g de fresas frescas
- 1 plátano maduro
- 1/2 naranja
- 1 gajo de limón
- Una ramita de menta
- 2 cucharaditas de miel
- Una pizca de canela
- Unas gotas de vinagre balsámico
Cómo preparar la ensalada de frutas con fresas
Quita el pedúnculo, lava las fresas y sécalas bien sobre papel de cocina; no queremos agua extra en nuestra ensalada. Cuanto más dulces y maduras estén, mejor será el resultado.

Antes de empezar, lava y seca muy bien las fresas para que el exceso de agua no estropee la textura del plato.
Corta las fresas ya preparadas: si son pequeñas, córtalas por la mitad; si son grandes, en cuartos.

Corta las fresas. El tamaño de los trozos dependerá de la fruta: las pequeñas por la mitad y las grandes en cuartos.
Corta un plátano maduro en trozos pequeños, intentando que toda la fruta tenga un tamaño similar.
Apila unas cuantas hojas de menta fresca y enróllalas. Pícalas muy fino y añádelas al bol con el plátano y las fresas. La menta es para la fruta lo que el eneldo para el pepino: una pareja perfecta.

La menta picada muy fina aporta un toque fresco inconfundible y realza el sabor de las fresas y el plátano.
Prepara el aliño para la ensalada de frutas. Pon la miel líquida en un cuenco pequeño. Si se ha cristalizado, caliéntala suavemente al baño maría hasta que se funda, pero sin pasarte para no perder sus propiedades.

La base de nuestro aliño es miel líquida natural. Si está muy espesa, caliéntala ligeramente al baño maría.
Exprime media naranja. Cuela el zumo y mézclalo con la miel.
Añade el zumo de un gajo de limón; evitará que el plátano se oxide y mantendrá la ensalada apetecible por más tiempo. Incorpora una pizca de canela molida para darle aroma. No olvides colar el zumo de limón: a nadie le gusta encontrarse una pepita amarga.

El zumo de limón evitará que el plátano se oxide, mientras que la canela aportará un aroma cálido y especiado.
Unas gotas de vinagre balsámico espeso le darán un toque muy interesante al aliño. Remueve todo con energía para que la miel se integre perfectamente con los zumos. El balsámico es opcional pero muy recomendable; si no tienes, no pasa nada.

Un par de gotas de vinagre balsámico espeso le darán un toque elegante al aliño y potenciarán todo su sabor.
Vierte el aliño sobre la fruta.
Mezcla la fruta con la salsa de forma suave y delicada, intentando no machacar las fresas ni hacer puré el plátano.

Mezcla los ingredientes con mucho cuidado para no romper las fresas ni hacer un puré con el plátano.
Sirve la ensalada de frutas con fresas en boles o copas individuales y reparte bien la salsa. Decora con una hojita de menta. Déjala reposar en la nevera durante unos 15 minutos para que la fruta absorba el aliño y se sirva bien fría.

Sirve la ensalada terminada en boles individuales. Es recomendable dejarla enfriar en la nevera unos 15 minutos antes de comerla.
Lo ideal es servir esta ensalada de frutas en copas de cristal previamente enfriadas o en boles anchos para resaltar su atractivo visual. Si quieres convertir este picoteo ligero en algo más contundente, prueba a añadir un puñado de almendras fileteadas tostadas o unas nueces picadas para darle un toque crujiente. Para los más golosos, el acompañamiento perfecto es una bola de helado de vainilla o una cucharada generosa de yogur griego espeso; crearán un contraste cremoso espectacular con el aliño cítrico y de miel.
Si te sobra ensalada, recuerda que gracias al zumo de limón el plátano aguantará bien, aunque las fresas soltarán bastante jugo. Aprovecha esas sobras como base para tu smoothie del desayuno: solo tienes que batirlas en la batidora con un poco de hielo o tu bebida vegetal favorita. Anímate a experimentar añadiendo otros ingredientes de temporada, como unos arándanos o trozos de nectarina jugosa, y redescubre cada vez el sabor de este postre tan sano y versátil.



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