Tarta de crema de fresa y nata

La tarta de crema de fresa y nata es una combinación armoniosa de bizcocho esponjoso y un intenso sabor a frutos rojos. A diferencia de los clásicos bizcochos secos, esta versión con aceite vegetal resulta muy jugosa, recordando en su estructura a los famosos postres de la época de la reina Victoria. Las fresas frescas, transformadas en una densa crema, aportan un color profundo y un dulzor natural que se complementa a la perfección con la ligera nube de nata montada. Esta tarta será la estrella de tu mesa en plena temporada de frutos rojos, llenando la casa con el aroma de la repostería casera.

Preparación: 20 minutos
Cocción: 40 minutos
Cantidad: 8 Porciones
Por porción
Calorías: 440 kcal
Proteínas: 7.2 g
Grasas: 23 g
Carbohidratos: 51.2 g

Ingredientes para la masa

  • 4 huevos
  • 40 g de aceite vegetal neutro
  • 140 g de harina de trigo
  • 100 g de azúcar
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 1/2 cucharadita de levadura química

Ingredientes para la crema de fresa

  • 250 g de fresas
  • 3 yemas de huevo
  • 120 g de azúcar
  • 10 g de almidón de patata (o maicena)

Ingredientes para la decoración

  • 300 g de nata para montar
  • 30 g de azúcar glas
  • 30 g de chocolate

Elaboración de la tarta de crema de fresa y nata

Preparamos el bizcocho. Pon en un bol el azúcar y vierte el aceite vegetal de sabor neutro. En otro recipiente casca los huevos, separando las yemas de las claras. Añade las yemas al azúcar y al aceite. Bate todo con unas varillas hasta que el azúcar se disuelva.

Yemas de huevo, azúcar y aceite en un bol de cristal

Mezcla primero los ingredientes líquidos con el azúcar, batiendo hasta que se disuelva por completo.

Mezcla los ingredientes secos: tamiza la harina de trigo y añade la levadura química.

Harina y levadura cayendo desde un tamiz a un bol

Es fundamental tamizar la harina para oxigenarla; ese es el secreto de un bizcocho esponjoso.

Con una batidora eléctrica, monta las claras a punto de nieve y empieza a integrar la masa. A la mezcla de yemas, añade cucharada a cucharada los ingredientes secos y las claras montadas.

Incorporación de harina y claras montadas a la base de yemas

Integra los ingredientes poco a poco, trabajando con una espátula con mucha suavidad.

Cuando todos los ingredientes secos y aproximadamente la mitad de las claras montadas estén integrados, incorpora el resto de las claras, mezclando suavemente con movimientos envolventes.

Masa de bizcocho homogénea y con textura aireada

Es clave mantener el aire de las claras montadas para que el bizcocho suba bien en el horno.

En un molde desmontable (de 18 cm de diámetro) coloca papel de horno engrasado con un poco de aceite.

Molde redondo desmontable forrado con papel de horno

Forrar el molde con papel de horno te facilitará mucho desmoldar el bizcocho intacto.

Vierte la masa en el molde preparado.

Masa cruda de bizcocho vertida en el molde

Alisa un poco la superficie y mételo directamente en el horno ya caliente.

El tiempo de horneado es de 40 minutos a 165 grados Celsius. Mete el bizcocho en el horno precalentado. ¡No abras la puerta durante el horneado!

Bizcocho dorado y esponjoso recién salido del horno

El bizcocho, dorado y alto, debe enfriarse por completo antes de proceder al montaje.

Preparamos la crema de fresa. Corta las fresas frescas en trocitos pequeños. Ponlas en un cazo y añade azúcar. Calienta hasta que hierva, cocina durante 2-3 minutos y tritura con una batidora de mano hasta obtener un puré homogéneo.

Trozos de fresa fresca con azúcar en un cazo

Calienta las fresas con azúcar para que suelten su jugo y se ablanden.

Disuelve el almidón en un par de cucharadas de agua fría, viértelo sobre el puré de fresa, lleva a ebullición y cocina durante 2 minutos.

Almidón disolviéndose en agua dentro de un pequeño recipiente

Diluye bien el almidón en agua fría para evitar que se formen grumos en la crema.

En un bol metálico pon azúcar y añade tres yemas. Bate las yemas con el azúcar.

Yemas de huevo batidas con azúcar y unas varillas

Bate las yemas con el azúcar hasta que blanqueen, antes de juntarlas con la fruta.

Mezcla las yemas batidas con el puré de fresa caliente. Pon el bol al baño maría y calienta la crema sin dejar de remover hasta que espese.

Proceso de cocción de la crema de fresa al baño maría

Espesa la crema al baño maría batiendo constantemente con unas varillas.

Corta el bizcocho ya frío por la mitad. Si lo deseas, puedes emborrachar las capas con un poco de coñac o licor.

Bizcocho esponjoso cortado por la mitad

Corta el bizcocho en dos mitades iguales. En este momento puedes añadir un poco de almíbar o licor.

Monta la nata con el azúcar glas. Llena una manga pastelera con boquilla rizada. Reparte la mitad de la crema de fresa ya fría sobre la base del bizcocho. Haz un borde de nata montada alrededor de la crema para que no se salga.

Relleno de crema de fresa rodeado con un borde de nata

El borde de nata retiene la delicada crema de fresa en el interior de la tarta.

Coloca la segunda capa de bizcocho, cubre con más crema de fresa y decora con la nata restante. Funde el chocolate. Rocía la tarta con el chocolate fundido y déjala en la nevera unas horas para que se asienten los sabores.

Decoración de la tarta con nata y chocolate fundido

Termina la presentación con unos toques de nata montada y chocolate fundido por encima.

Para que la tarta de crema de fresa y nata despliegue toda su paleta de sabores, te recomiendo dejarla reposar en la nevera durante al menos cuatro horas. En este tiempo, la crema se estabilizará y el bizcocho estará aún más tierno y aromático. Si prefieres sabores más intensos, prueba a añadir un poco de ralladura de limón al puré de fresas, o emborracha el bizcocho con un par de cucharadas de un buen licor de frutas antes de montarla. Lo ideal es servirla bien fría, decorando la superficie con fresas frescas o almendras laminadas para crear un bonito contraste de texturas. Conserva el postre siempre en la nevera en un recipiente cerrado, para que la nata montada no pierda su volumen ni absorba olores. Así, cada porción se mantendrá tan apetecible como recién hecha.