Galletas de coco: receta con coco fresco

Hacer galletas de coco partiendo de un coco fresco es llevar la repostería casera a un nivel superior, donde el clásico coco rallado y seco deja paso a una pulpa jugosa y cargada de aceites esenciales y aromas tropicales. La historia de esta repostería tiene sus raíces en las regiones costeras, donde este fruto ha sido valorado durante siglos por su poder nutritivo y su inconfundible perfume, capaz de transformar una sencilla mezcla de harina y azúcar en una pequeña obra de arte culinaria. Prepararlas implica la pequeña aventura de abrir y limpiar el coco, pero el esfuerzo vale cada segundo: el aroma que inundará tu cocina mientras se hornean es algo que ningún extracto artificial puede igualar.

Preparación: 25 minutos
Cocción: 15 minutos
Cantidad: 7 Piezas
Por porción
Calorías: 223 kcal
Proteínas: 3.7 g
Grasas: 8.6 g
Carbohidratos: 34.1 g

Ingredientes

  • 150 g de pulpa de coco (1 coco pequeño)
  • 2 huevos
  • 150 g de azúcar
  • 85 g de harina de trigo
  • 1/2 cucharadita de levadura química
  • azúcar glas

Cómo preparar las galletas de coco

Abre el coco. Dependiendo del resultado que busques, hay muchas formas de hacerlo. Si quieres conservar la cáscara entera con fines decorativos, una sierra será tu mejor aliada. Si solo necesitas la pulpa, haz lo siguiente: primero perfora uno de los orificios del extremo romo y vacía la deliciosa agua de coco en una taza. Luego coge un martillo y golpea la cáscara por todos los lados hasta que la pulpa se separe de ella. Cuando notes que la pulpa baila en el interior, rompe la cáscara y extráela.

Trozos de pulpa de coco fresco pelados sobre una tabla de madera

Usar un coco natural en lugar de coco rallado seco hace que estas galletas sean increíblemente jugosas y perfumadas.

Pela la fina piel marrón de la pulpa y rállala fina, con el mismo rallador que usarías para hacer puré o tortitas de patata. De un coco pequeño puedes sacar entre 150 y 200 gramos de pulpa fresca. Por cierto, si viertes agua hirviendo sobre la pulpa y la cuelas, obtendrás leche de coco casera.

Pulpa de coco recién rallada muy fina en un bol de cristal transparente

De un coco de tamaño medio se obtienen unos 200 gramos de coco fresco rallado al natural.

Prepara la masa: mezcla la harina de trigo con la levadura química.

Harina de trigo mezclada con levadura química en un cuenco blanco

Mezcla minuciosamente la harina con la levadura química para que las galletas queden ligeras y esponjosas.

Casca los huevos en un bol y añade el azúcar. Si te apetece, puedes incorporar aromas: un poco de extracto de vainilla o de coco, o bien ralladura de limón o de lima, que combinan de maravilla con el coco.

Huevos cascados y azúcar listos para batir en un recipiente

Bate los huevos con el azúcar hasta que blanqueen. En este momento puedes añadir un toque de vainilla o ralladura de cítricos.

Bate los huevos con el azúcar durante un par de minutos, hasta que los cristales de azúcar se disuelvan por completo. Incorpora la mezcla de harina con levadura y el coco recién rallado.

Añadiendo el coco rallado y la harina a los huevos batidos espumosos

Incorpora los ingredientes secos y el coco recién rallado a la mezcla esponjosa de huevos.

Mezcla muy bien la masa. Te quedará bastante espesa y viscosa, de modo que no se esparza. Si notas que está demasiado líquida, añade una pizca más de harina.

Masa de galletas de coco espesa y viscosa lista en un bol grande

La masa debe quedar bastante espesa y mantener su forma, sin esparcirse por la bandeja de horno.

Cubre una bandeja de horno con papel vegetal. Si usas papel de horno sin recubrimiento de silicona, engrásalo ligeramente con una gotita de aceite vegetal suave. Con una cuchara medidora, ve colocando pequeñas porciones de masa sobre la bandeja. Deja espacio entre las galletas, ya que la masa crecerá en el horno gracias a la levadura. El tamaño ideal de cada porción es el de una nuez.

Pequeñas porciones de masa de coco cruda sobre papel vegetal

Coloca pequeñas porciones de masa en la bandeja, dejando espacio entre ellas, ya que crecerán durante el horneado.

Precalienta el horno a 180 ºC. Introduce la bandeja a media altura y hornea durante 12-15 minutos. A los 7 minutos, gira la bandeja 180 grados para que las galletas se doren de forma uniforme.

Galletas de coco doradas sobre una bandeja recién salidas del horno

Hornea hasta que adquieran un ligero tono dorado. Se hacen rápido, así que ten cuidado de no resecarlas en exceso.

Con la ayuda de un colador fino, espolvorea azúcar glas sobre las galletas recién horneadas para que quede una capa uniforme.

Espolvoreando azúcar glas sobre las galletas horneadas con un colador

El azúcar glas no solo les da un aspecto festivo y elegante, sino que también aporta un extra de dulzor.

Deja reposar las galletas durante un par de horas; cuando se sequen un poco, estarán mucho más ricas. Al partirlas, tendrán ese crujido tan característico. A los italianos les encanta mojarlas en el café caliente, ¡es una auténtica delicia!

Galletas de coco espolvoreadas con azúcar glas en una cesta

Cuando las galletas se sequen un poco, adquirirán un crujido muy característico. Son ideales para mojarlas en el café bien caliente.

Para que las galletas de coco fresco desarrollen todo su sabor, dales tiempo para enfriarse y secarse al aire durante un día entero. En ese tiempo, el exceso de humedad se evaporará y la textura se volverá densa y crujiente, perfecta para mojar en una buena taza de café humeante o en leche con nata. Si buscas combinaciones de sabor algo más atrevidas, prueba a añadir un toque de ralladura de lima a la masa; esa acidez cítrica realza el dulzor tropical de maravilla. Guarda este manjar en una lata hermética o en un recipiente de cristal para que conserve su estructura durante más tiempo. Si, por el contrario, eres de los que prefieren una textura mucho más tierna, casi abizcochada, simplemente introduce un gajo de manzana fresca en el recipiente durante un par de horas. Este pequeño truco de repostería devolverá la suavidad a la masa sin enmascarar en absoluto el perfume natural del coco.