Paté de aperitivo

Este paté es una versión moderna de los clásicos untables de fiesta, donde la suavidad del huevo duro se funde con el toque delicado y dulce del marisco. La mezcla de queso crema con las notas cítricas del limón transforma unos ingredientes sencillos en una mousse exquisita de textura sedosa. El aroma del perejil fresco y el punto alegre de la mostaza logran un equilibrio perfecto que convierte este aperitivo en un todoterreno: ideal tanto para un desayuno de domingo sin prisas como para un picoteo en el que quieras sorprender a tus invitados rápidamente con algo diferente.

Preparación: 10 minutos
Cantidad: 4 Porciones
Por porción
Calorías: 262 kcal
Proteínas: 9 g
Grasas: 20 g
Carbohidratos: 7 g

Ingredientes

  • 2 huevos cocidos
  • 250 g de queso tipo Philadelphia
  • 200 g de palitos de cangrejo (surimi)
  • unas ramitas de perejil
  • 1/2 limón
  • 2 cucharaditas de salsa de soja
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 2 cucharaditas de mostaza
  • sal, azúcar y pimienta al gusto

Elaboración del paté de aperitivo

Enfría los huevos cocidos, rállalos o pícalos finamente.

Huevos duros finamente rallados dentro de un bol metálico

Ralla los huevos cocidos por la parte fina del rallador; esta es la base de nuestro paté.

Añade el queso crema suave a los huevos cocidos. Cualquier queso de untar funciona bien, pero con el original queda más sabroso.

Añadiendo queso de untar sobre los huevos rallados en un bol

El queso crema le aporta al aperitivo esa textura sedosa que tanto nos gusta.

Corta los palitos de cangrejo (surimi) fríos en dados pequeños e incorpóralos al resto de ingredientes. Si usas palitos congelados, puedes rallarlos directamente con un rallador grueso sin esperar a que se descongelen.

Trozos de palitos de cangrejo en un bol con queso y huevo

Puedes cortar los palitos de cangrejo en dados o rallarlos si aún están medio congelados; así quedará mucho más tierno.

Toca aliñar: exprime el zumo de medio limón. También puedes rallar la piel, le va genial a cualquier pescado o marisco. Echa un chorrito de aceite de oliva virgen extra y salsa de soja espesa. Yo uso una fermentada, casi negra, que le da un color apetecible y un sabor intenso. Pica muy fino un manojito de perejil. Incorpora la mostaza, salpimenta al gusto y añade una pizca de azúcar para equilibrar la acidez y el punto salado.

Bol con ingredientes base más especias, soja, mostaza y perejil

Ponle chispa: zumo de limón, salsa de soja, mostaza y perejil fresco para conseguir el equilibrio de sabor perfecto.

Tritura los ingredientes con una batidora de mano hasta lograr una textura cremosa. Hace 20 años no había batidoras en todas las casas y nos las apañábamos igual. Si no tienes, puedes usar una picadora de carne con un disco fino. Cuesta más dejarlo como una crema, pero el resultado es muy parecido.

Triturando la mezcla de ingredientes con una batidora eléctrica de mano

Con la batidora de mano conviertes la mezcla en una crema lisa y homogénea en cuestión de un par de minutos.

Remueve el paté, pruébalo y, si quieres, ponle un poco más de pimienta negra molida. También admite una pizca de pimentón picante o guindilla.

Mezcla de paté cremoso en un bol recién batida

Remueve bien la masa, pruébala y ajusta de sal o pimienta si hace falta.

Pasa tu paté a un tarro de cristal limpio y seco. Ciérralo bien y guárdalo en la nevera. Esta delicia aguanta perfectamente 24 horas, y si tu nevera enfría mucho, hasta 48 horas sin estropearse. ¡Que aproveche!

Paté casero en tarro de cristal espolvoreado con cebollino picado

Lo mejor es conservar el paté terminado en un tarro de cristal dentro de la nevera, así aguantará fresco hasta un par de días.

El paté despliega todo su sabor tras reposar un ratito en la nevera, cuando los aromas de las especias y el zumo de limón se integran por completo. Si vas a servirlo en tartaletas, rellénalas justo en el último momento para que la base crujiente no se ablande con la crema. Para darle un toque más elegante, espolvorea cebollino muy picado por encima o añade unas huevas; resaltará la esencia marinera del plato. Guarda la masa ya lista en un recipiente de cristal con tapa hermética, no más de un día y medio. Si ves que te ha quedado demasiado espeso, échale otra cucharadita de aceite de oliva o una gota de nata al batirlo. Juega con la presentación: pruébalo untado en rebanadas de pan tostado o úsalo como relleno para unos huevos, coronado con una ramita de eneldo fresco.