La sopa de bacalao más deliciosa, con patatas y pimiento rojo, es un plato que reconforta solo con su aroma. La cebolla y la zanahoria son compañeras inseparables de cualquier sopa de pescado, mientras que la nata le aporta una textura suave y muy cremosa. El bacalao ligeramente dulce, las verduras tiernas y un caldo espeso y aromático... ¡una combinación sencillamente maravillosa! El bacalao siempre ha sido muy valorado en las latitudes del norte por su delicada carne blanca, casi sin grasa, pero que se mantiene increíblemente jugosa si se cocina bien. Al combinarlo con un vibrante pimiento rojo y una base de nata, este pescado brilla de una forma distinta, transformando un caldo humilde en una pequeña obra maestra gastronómica que recuerda a las tradiciones de la cocina escandinava.
Ingredientes
- 700 g de bacalao
- 1 cebolla
- 1 zanahoria
- 3 patatas
- 1 pimiento rojo
- 1 cucharada de harina
- unas ramitas de perejil
- 1 diente de ajo
- 100 g de nata para cocinar
- aceite de oliva y mantequilla
- especias y verduras para el caldo
Cómo preparar la sopa de bacalao más deliciosa
Saca el bacalao del congelador con antelación y déjalo en la parte baja de la nevera durante unas horas. Es la mejor forma de descongelar el pescado sin perder sus jugos.
Con unas tijeras, corta las aletas y la cola. Retira la piel y limpia las vísceras. Lava bien el pescado. Separa los lomos de la espina. Pon los restos del pescado en una olla, añade una cebolla, unas hojas de laurel, una zanahoria y un diente de ajo. Vierte litro y medio de agua. Cuece el caldo de pescado entre 30 y 40 minutos y cuélalo. Corta los lomos de bacalao en trozos grandes y resérvalos en la nevera.
Vierte una cucharada de aceite en una olla. Añade una cebolla finamente picada, un diente de ajo picado y perejil fresco. Sofríe a fuego lento unos 10 minutos, hasta que la cebolla esté tierna y casi transparente.
Pela la zanahoria y la patata. Corta la patata en dados y la zanahoria en rodajas gruesas. Echa las verduras troceadas a la olla.
Limpia el pimiento rojo de semillas, lávalo y córtalo en dados. Añádelo a la olla junto con el resto de las verduras.
Vierte la mitad del caldo de pescado en la olla. Llévalo a ebullición y cuece a fuego lento unos 20-25 minutos, hasta que las verduras estén tiernas.
Mientras tanto, derrite una cucharada de mantequilla en un cazo y añade un chorrito de aceite. Incorpora la harina de trigo a la mantequilla derretida y tuéstala hasta que adquiera un color dorado claro.
Vierte el caldo restante poco a poco sobre la harina tostada. Remueve bien para que no queden grumos. Calienta esta salsa hasta que espese.
Vierte la mezcla de caldo y harina en la olla de la sopa y remueve. La sopa espesará ligeramente al instante y tomará un color más claro.
Incorpora los trozos de lomo de bacalao. Te recomiendo que sean trozos grandes.
Lleva a ebullición. Salpimienta al gusto y cocina a fuego muy lento durante 15 minutos. No debe hervir a borbotones, solo un ligero burbujeo para que el pescado no se deshaga. Añade la nata a la sopa lista, calienta hasta justo antes de que rompa a hervir, y retira del fuego.
Sirve esta riquísima sopa de bacalao en platos hondos, reparte los trozos de pescado, espolvorea un poco de cebollino picado y pimienta negra recién molida. ¡Sírvela bien caliente y que aproveche!
Si no te apetece preparar el caldo de pescado en casa, puedes sustituirlo por uno de verduras o incluso usar agua y pastillas de caldo. En ese caso, en lugar del pescado entero, puedes comprar lomos de bacalao sin piel, con lo que tardarás aún menos en preparar la receta. Como variación interesante, prueba a añadir a la sopa unos taquitos de beicon crujiente antes de servir: le darán un toque ahumado que combina de maravilla con la nata.
Sirve este plato con unos picatostes de pan con ajo o una rebanada de pan de centeno fresco. Si te sobra sopa para el día siguiente, caliéntala a fuego lento, sin dejar que hierva fuerte, para mantener la textura sedosa de la nata y no pasar de punto los trozos de pescado. Una pizca de eneldo fresco o unas gotas de zumo de limón directamente en el plato realzarán aún más el sabor de este noble pescado.













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