La pechuga de pollo con arroz y verduras es un verdadero clásico de la cocina casera que te salva cuando necesitas preparar algo rápido sin renunciar a comer sano. En este plato, el arroz actúa como una esponja, absorbiendo con ganas los jugos de la carne y el aroma de los tomates y el pimiento, volviéndose increíblemente tierno y sabroso. El uso de arroz vaporizado de grano largo garantiza esa textura suelta que hace que cada bocado sea perfecto. Añadir ajo y hierbas frescas al principio del sofrito llena la cocina de aromas que abren el apetito mucho antes de que el plato esté listo.

Una apetitosa pechuga de pollo con arroz suelto y verduras coloridas: una cena equilibrada perfecta para toda la familia.
Ingredientes
- 300 g de filete de pechuga de pollo
- 150 g de arroz vaporizado
- 100 g de cebolla
- 2 dientes de ajo
- 30 g de cilantro fresco
- 100 g de pimiento
- 100 g de tomate
- 2 cucharaditas de sazonador para pollo
- 1 guindilla
- 2 hojas de laurel
- 1 l de caldo de pollo
- sal, aceite vegetal
Cómo preparar la pechuga de pollo con arroz y verduras
Corta la pechuga de pollo en dados pequeños y sécala con papel de cocina. Vierte 1 cucharada de aceite vegetal para freír en una sartén honda o cazuela. Calienta el aceite, añade el pollo troceado y dóralo a fuego fuerte por ambos lados. Te aconsejo colocar el pollo en una sola capa, dejando un poco de espacio libre entre los trozos, así el pollo se freirá en lugar de cocerse.

Coloca los trozos de pollo en una sola capa, dejando espacio entre ellos para que la carne se dore bien en lugar de cocerse.
Añade los dientes de ajo finamente picados al pollo dorado, mueve la sartén y fríe durante 1 minuto.

El ajo aporta un aroma intenso al plato. Fríelo durante no más de un minuto para que no se queme ni amargue.
Pica finamente la cebolla y añádela al pollo dorado. Cocina a fuego medio hasta que la cebolla esté translúcida.

Cocina a fuego medio hasta que la cebolla esté translúcida, para que se ablande y deje todo su sabor en la carne.
Pica un manojo de cilantro, échalo a la sartén y fríelo con el pollo y la cebolla durante 3 minutos. Si no te gusta el cilantro, usa perejil, apio o cualquier hierba fresca de tu gusto.

El cilantro da un toque muy especial a la receta. Si no te gusta su sabor característico, puedes sustituirlo por perejil o apio.
Corta un pimiento carnoso, quita las semillas y corta la pulpa en dados. Pica también los tomates en trozos pequeños. Añade las verduras picadas al resto de ingredientes.

Las verduras jugosas no solo hacen que el plato sea más bonito, sino que también aportan la humedad y las vitaminas necesarias.
Fríe las verduras con el pollo a fuego fuerte durante 5 minutos y echa el arroz vaporizado. Añade 2 hojas de laurel. Utiliza arroz de grano largo para esta receta, quedará muy suelto.

Para este plato, lo mejor es usar arroz de grano largo o vaporizado: así te aseguras de que quede suelto.
Espolvorea el sazonador para pollo y añade una guindilla. El pimiento picante es opcional; si no te gusta el toque picante, puedes prescindir de la guindilla.

El sazonador para pollo y la guindilla aportan un sabor delicioso. Ajusta el nivel de picante a tu gusto.
Remueve bien y rehoga el arroz con las verduras para que los granos se impregnen del aceite y los jugos.

Remueve con cuidado y rehoga ligeramente el arroz para que cada grano se impregne del aceite aromático y los jugos de las verduras.
Vierte el caldo de pollo caliente, llévalo a ebullición y sala al gusto. Tapa y cocina a fuego lento durante 30 minutos hasta que el arroz esté en su punto.

Vierte el caldo caliente y deja cocinar a fuego lento con la tapa puesta. El arroz debe absorber todo el líquido y quedar tierno.
La pechuga de pollo con arroz y verduras terminada se disfruta mejor acompañada de unos encurtidos caseros o cebolla en escabeche crujiente. Si quieres darle un toque mediterráneo al plato, prueba a rociarlo con unas gotas de zumo de limón antes de servir o añade un puñado de aceitunas. Para los que prefieren sabores más suaves, el cilantro se puede sustituir sin problema por perejil o complementar con un poco de queso curado rallado, que se fundirá directamente sobre el arroz caliente. Es mejor guardar las sobras en un recipiente hermético en la nevera no más de dos días; al recalentarlo, el arroz estará aún más aromático tras empaparse de las especias. Como variación, prueba a añadir a la sartén un poco de cúrcuma para darle un color dorado o un puñado de guisantes congelados al final de la cocción para aportar frescor y textura extra. La pechuga de pollo con arroz y verduras es una receta base con la que puedes crear tus propias obras maestras culinarias cada noche.
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