Las galletas «Mazurka», repletas de copos de avena, frutos secos y nueces, recuerdan por su textura a las populares barritas de cereales, pero con un encanto casero inigualable. Este postre recibe su nombre en honor a la enérgica danza tradicional polaca (la mazurca), y su sabor es igual de vibrante: aquí el dulzor del higo se encuentra con la acidez de la cereza, mientras que el jengibre molido realza la calidez de la canela. La técnica de preparación es facilísima, lo que convierte a este dulce en la opción perfecta para una merienda improvisada cuando te apetece algo especial sin complicarte la vida. El uso del coco rallado y la avena le da a la masa una densidad muy agradable, transformando estas galletas en un tentempié nutritivo, ideal para llevar al trabajo o para el recreo de los niños.

¡Las aromáticas galletas «Mazurka» están listas! Quedan muy crujientes por fuera y tiernas por dentro gracias a la generosa cantidad de relleno.
Ingredientes
- 2 huevos de gallina
- 150 g de azúcar blanco
- 100 g de harina de trigo
- 100 g de copos de avena de cocción rápida
- 100 g de cacahuetes fritos salados
- 30 g de coco rallado
- 100 g de pasas
- 50 g de higos secos y 50 g de cerezas deshidratadas
- 1 cucharadita de levadura química (o levadura en polvo)
- 1/2 cucharadita de vainillina (o extracto de vainilla)
- Canela, jengibre y sal al gusto
Cómo preparar las galletas «Mazurka»
Lava bien las pasas, cúbrelas con agua hirviendo y déjalas reposar de 10 a 15 minutos. Luego, escúrrelas en un colador. Lava siempre bien las frutas desecadas; suelen estar tratadas para su conservación y, a veces, las condiciones de almacenamiento no son las mejores.

Remojamos las pasas en agua hirviendo durante 10-15 minutos para que se ablanden y queden bien limpias antes de añadirlas a la masa.
Pica los cacahuetes fritos y salados con un cuchillo o machácalos con un rodillo. No los tritures hasta hacerlos polvo; deja que queden trozos grandes. Pica finamente las cerezas deshidratadas y los higos. Si decides añadir orejones o ciruelas pasas, remójalos en agua hirviendo igual que las pasas.

Picamos los frutos secos. Los trocitos grandes de cacahuete le darán a la galleta una textura irresistible y un sabor muy intenso.
Casca los huevos en un bol o en el vaso de la batidora, añade el azúcar y un tercio de cucharadita de sal para equilibrar el dulzor.

Comenzamos a preparar la masa mezclando los huevos, el azúcar y una pizca de sal para equilibrar los sabores.
Bate los huevos con el azúcar durante unos minutos. Puedes usar unas varillas manuales o una batidora eléctrica, elige lo que te resulte más cómodo. Lo importante es batir hasta que el azúcar se disuelva por completo.

Batimos la mezcla hasta que el azúcar se disuelva por completo y obtengamos una espuma clara y muy esponjosa.
Mezcla la harina de trigo con la levadura química y la vainillina, y añádelas a la mezcla batida.

Incorporamos suavemente la harina de trigo con la levadura a la base de huevo, procurando no perder el volumen.
Añade los copos de avena de cocción rápida.

Los copos de avena de cocción rápida aportarán a las galletas una estructura mucho más densa y muy interesante al paladar.
Incorpora el coco rallado fino y media cucharadita de canela molida y otra media de jengibre en polvo. Mezcla bien la masa; ya está lista para añadir los frutos secos y la fruta deshidratada.

Añadimos el coco rallado, la canela y el jengibre para crear un inconfundible aroma especiado que llenará tu cocina.
Echa los higos y las cerezas en la masa, y añade los cacahuetes picados.

Incorporamos a la masa las vistosas cerezas, los trocitos de higo y los cacahuetes fritos bien picaditos.
Seca ligeramente las pasas y añádelas al resto de los ingredientes. En esta receta las pasas pueden estar un poco húmedas; un poco de agua no estropeará la consistencia de la masa.

El último toque para nuestra masa son las pasas ya hidratadas. Mezclamos todo con mimo para integrar bien los ingredientes.
Remueve bien la masa una vez más y déjala reposar unos 10 minutos. Mientras tanto, precalienta el horno a 180 grados Celsius.

La masa resultante es espesa y con mucha textura debido a la abundancia de relleno; este es el verdadero secreto del sabor de la Mazurka.
Coloca una hoja de papel de horno siliconado sobre una bandeja. Engrasa el papel con una gotita de aceite vegetal o rocíalo con espray antiadherente. Vuelca la masa sobre la bandeja y dale forma de rectángulo con un grosor ligeramente inferior a un centímetro.

Extendemos la masa sobre la bandeja del horno creando una capa de algo menos de 1 cm, dándole forma de un rectángulo uniforme.
Introduce la bandeja en el horno precalentado y hornea durante unos 20 minutos hasta que adquiera un tono dorado. El tiempo exacto dependerá de las características de tu horno.

Horneamos a 180 grados durante unos 20 minutos hasta que la superficie adquiera un apetecible tono dorado.
Con la plancha de masa aún caliente, córtala en forma de rombos o cuadrados con un cuchillo de sierra.

Cortamos la plancha recién salida del horno en rombos o cuadrados mientras aún está caliente y conserva toda su plasticidad.
Retira las galletas junto con el papel de la bandeja y déjalas enfriar sobre una rejilla. Pásalas a una panera o a una caja de lata; cuando se enfríen, sírvelas con té, café o con un vaso de leche, ¡están riquísimas!

Una vez frías, las galletas se vuelven perfectamente crujientes. Guárdalas en un recipiente hermético para mantener su frescura.
Para que las galletas «Mazurka» desarrollen todo su potencial, deja que la masa horneada se enfríe un poco antes de pasarla definitivamente a un galletero. Si las cortas aún calientes, los bordes de cada porción quedarán más limpios, y tras enfriarse por completo sobre una rejilla, el postre adquirirá esa textura crujiente tan deseada. Lo mejor es guardar esta delicia en una caja de lata o en un recipiente de cristal con cierre hermético; así conservará su aroma y su textura durante semanas, volviéndose incluso más sabrosa con el tiempo.
Anímate a experimentar con el relleno según lo que tengas en la despensa. En lugar de cacahuetes, puedes usar nueces o almendras laminadas, y sustituir las cerezas por arándanos rojos o trocitos de fruta confitada cítrica. Si prefieres una textura más tierna y jugosa, prueba a extender la masa en una capa más gruesa: obtendrás un bizcocho casero denso y riquísimo en vez de un postre crujiente. Sirve estos rombos con leche muy fría o con una buena infusión para resaltar el rico perfil especiado de esta maravilla.
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