Este pollo con trigo sarraceno y setas es una auténtica oda a la tradición culinaria rusa, donde la sencillez de los ingredientes se compensa con una profundidad de sabor increíble. La magia de esta combinación reside en las setas deshidratadas: un puñado de boletus o níscalos del bosque es suficiente para transformar un cereal cotidiano en una guarnición gourmet con un potente aroma a naturaleza. Durante su larga cocción en el horno, la carne del pollo queda asombrosamente tierna, mientras que el trigo sarraceno, al empaparse de los jugos de la carne y el caldo de las setas, adquiere esa textura suelta y melosa que tanto valoramos los amantes del buen comer. Es un plato ideal para los meses más fríos, cuando apetece llenar la casa de calor y olor a bosque de otoño, creando una atmósfera de auténtico confort sin grandes esfuerzos en la cocina.

Un apetitoso pollo con trigo sarraceno y setas: un plato saciante y muy aromático preparado al horno.
Ingredientes
- 800 g de pollo (muslos, jamoncitos, alitas)
- 200 g de trigo sarraceno (alforfón)
- 30 g de setas deshidratadas
- 150 g de cebolla
- 45 g de perejil y apio frescos
- 150 g de tomates
- 3 dientes de ajo
- 700 ml de caldo de pollo
- especias, sal, aceite de girasol u otro aceite suave, salsa de soja, mostaza, azúcar
Glaseado
- 1 cucharadita de mostaza clásica
- 1 cucharadita de aceite de oliva
- 1 cucharadita de azúcar o miel
- 1 cucharada de salsa de soja
Elaboración paso a paso del pollo con trigo sarraceno y setas
Vierte un vaso de agua hirviendo sobre las setas deshidratadas y déjalas reposar unos 15-20 minutos. Una vez hidratadas, escúrrelas ligeramente y pícalas muy finas. ¡No tires el agua del remojo, la vamos a necesitar! Si decides usar setas frescas para este plato, saltéalas previamente con un poco de aceite o mantequilla.
Corta el pollo en trozos de ración. Pon a calentar una sartén de fondo grueso. Cuando esté bien caliente, coloca los trozos de pollo y dóralos por ambos lados. Hazlo sin añadir aceite: la propia piel del pollo soltará suficiente grasa para cocinar.
Retira de la sartén los trozos de pollo bien dorados. No laves la sartén; en ella misma sofreiremos las verduras con todo el sabor que ha quedado.
Pon en remojo el trigo sarraceno (también conocido como alforfón) en agua fría, pásalo por un colador y enjuágalo bien bajo el grifo con agua corriente.
Pica finamente la cebolla y los dientes de ajo. En la misma sartén donde doraste el pollo, vierte 1-2 cucharadas de aceite de girasol suave, añade la cebolla y el ajo. Pocha las verduras a fuego medio hasta que la cebolla esté bien translúcida.
Pica un buen manojo de perejil y apio fresco, incorpóralo a la cebolla y sofríe todo junto durante unos 3 minutos.
Corta los tomates en dados y súmalos al sofrito. Si no tienes tomates frescos, puedes sustituirlos perfectamente por tomate natural triturado o entero pelado de lata.
Añade el trigo sarraceno ya lavado y saltea todo a fuego vivo junto con las verduras durante unos 2-3 minutos.
Nivela bien la mezcla de trigo sarraceno y verduras, coloca encima los trozos de pollo y presiona un poco para que queden ligeramente hundidos en el grano.
Incorpora las setas hidratadas picadas y también el agua oscura y llena de sabor donde estuvieron en remojo.
Vierte el caldo de pollo de forma que cubra todos los ingredientes de la sartén y el nivel del líquido quede aproximadamente un centímetro y medio por encima. Precalienta el horno a 170 °C. Cubre la fuente con papel de aluminio, dejando un pequeño hueco para que escape el vapor. Introduce el plato en la parte media del horno y hornea durante 1 hora.

Cubre todo con el caldo y el agua de las setas hasta que los ingredientes queden completamente sumergidos.
Mezcla 1 cucharadita de mostaza clásica, 1 cucharadita de aceite de oliva, 1 cucharadita de azúcar o miel y 1 cucharada de salsa de soja.
Unos 15 minutos antes de terminar el horneado, retira el papel de aluminio, pincela generosamente el pollo con el glaseado usando una brocha de silicona y devuelve el plato al horno, subiendo la temperatura a 190 °C para lograr un tostado perfecto.

Plato recién sacado del horno: el pollo queda dorado y el trigo sarraceno ha absorbido todo el sabor.
Para que este pollo con trigo sarraceno y setas luzca aún más apetecible en tu mesa, sírvelo directamente en la fuente o sartén donde lo has horneado; esto potenciará su carácter rústico e irresistible. Como acompañamiento ideal, ofrece a tus invitados unos buenos encurtidos caseros: unos pepinillos crujientes o un poco de chucrut (col fermentada) con arándanos aportarán la acidez perfecta para equilibrar la contundencia de la carne. Un poco de eneldo fresco recién picado, espolvoreado en el último momento, hará que los aromas a bosque estallen en el plato.
Si te sobra una ración después de la cena, estás de enhorabuena: este plato se recalienta de maravilla al día siguiente, ganando incluso más intensidad de sabor. Guarda las sobras en un recipiente hermético en la nevera durante un máximo de dos días. Para los que adoran experimentar, la próxima vez prueba a cambiar el pollo por pavo o añade un poco de raíz de apio al sofrito para lograr un toque terroso más complejo. Y recuerda el mayor secreto de esta receta: jamás tires el agua de remojo de las setas, ahí se concentra toda el alma y el aroma del bosque.











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