Tarta de pera invertida

La tarta de pera invertida es una elegante variación del famoso postre francés tarta Tatin, donde la fruta se carameliza directamente en la sartén bajo una capa de masa crujiente. El gran secreto reside en la combinación de frutas jugosas y firmes con el polvo de jengibre, que aporta a la base de masa quebrada un toque picante y sofisticado. Al darle la vuelta a la sartén aún caliente, el sirope dorado empapa los bordes de la masa, creando esa legendaria superficie brillante. El aroma a mantequilla derretida y fruta madura llena al instante la cocina de calidez, convirtiendo la preparación en una verdadera sesión de magia culinaria.

Preparación: 35 minutos
Cocción: 45 minutos
Cantidad: 6 Porciones
Por porción
Calorías: 387 kcal
Proteínas: 3 g
Grasas: 19 g
Carbohidratos: 52 g

Ingredientes para la masa

  • 120 g de harina de trigo
  • 60 g de mantequilla
  • 30 g de azúcar glas
  • 15 g de leche
  • 1/2 cucharadita de jengibre en polvo
  • 1/2 huevo

Ingredientes para el relleno

  • 80 g de mantequilla
  • 5 peras
  • 50 g de azúcar
  • 30 g de sirope de grosella roja o cualquier sirope de frutas
  • Canela al gusto

Instrucciones para preparar la tarta de pera invertida

Preparamos la masa. Puedes mezclar la masa quebrada para la tarta a mano o en un procesador de alimentos, añadiendo los ingredientes uno a uno: primero los secos y luego los líquidos. Mezcla el azúcar glas, la harina de trigo y el jengibre en polvo.

Mezclando harina, azúcar glas y jengibre en un bol

Empezamos por los componentes secos. El jengibre en polvo aportará a la masa un agradable aroma cálido y un toque picante.

Añade la mantequilla fría y mezcla. Casca un huevo en un bol, bátelo con un tenedor y separa la mitad. Incorpora a la masa la leche y la mitad del huevo batido.

Añadiendo mantequilla fría y huevo a la masa de la tarta

Añade la mantequilla fría y el huevo. Es importante usar mantequilla recién sacada del frío para conseguir esa textura desmenuzable perfecta.

Amasa rápidamente; si trabajas demasiado la masa quebrada, quedará dura. Envuelve la masa lista en papel film, métela en la nevera y déjala reposar durante 25 minutos.

Bola de masa quebrada lista dentro de un bol metálico

Mete la masa formada en la nevera. Este reposo en frío la hará mucho más elástica y manejable a la hora de estirarla.

Pela las peras y córtalas por la mitad a lo largo.

Pelando peras enteras con un pelador de verduras

Para esta tarta es mejor elegir variedades de peras firmes, que mantengan su forma y no se deshagan durante el cocinado.

Con una cuchara pequeña, retira el corazón con las semillas de cada mitad de pera.

Vaciando el corazón de las mitades de pera con una cucharilla

Retira las semillas con cuidado usando una cuchara para que las mitades de pera queden estéticas y sean agradables de comer en el postre.

El tamaño de la sartén en esta receta es de 30 centímetros. Te aconsejo usar una sartén de fondo grueso y con revestimiento antiadherente para que la fruta no se pegue. Derrite la mantequilla en la sartén, espolvorea el azúcar y cocina durante 3 minutos.

Derritiendo azúcar y mantequilla en una sartén caliente

Empezamos a preparar la base de caramelo. Utiliza una sartén de fondo grueso para garantizar una distribución uniforme del calor.

Coloca las peras y vierte un sirope de frutas (en esta receta uso sirope de grosella, pero sirve cualquiera que tengas a mano). Cocina las peras durante 10 minutos y dales la vuelta.

Peras colocadas sobre el caramelo dentro de la sartén

Coloca las peras sobre el caramelo y añade el sirope de frutas para conseguir un sabor mucho más profundo e intenso.

Calienta las peras ya volteadas unos minutos más. Retira la sartén del fuego y deja enfriar la fruta casi a temperatura ambiente; así será mucho más fácil montar la tarta.

Mitades de pera caramelizadas en la sartén

Las peras deben quedar tiernas y completamente empapadas de caramelo. Después, déjalas enfriar hasta que alcancen la temperatura ambiente.

Estira la masa fría sobre una superficie de trabajo enharinada. El grosor no debe superar los 3 milímetros.

Estirando la masa quebrada con un rodillo sobre la mesa

Estira la masa hasta conseguir una capa fina de unos 3 mm. Intenta hacerlo rápido para que la mantequilla de la masa no empiece a derretirse.

Enrolla la masa en el rodillo y pásala con cuidado a la sartén sobre la fruta.

Trasladando la masa con un rodillo a la sartén con peras caramelizadas

Traslada con cuidado la lámina de masa sobre la fruta con ayuda del rodillo: es el método más seguro para mantenerla intacta.

Presiona la masa contra las peras, como se muestra en la foto. Tienes que hacer una tapa lo más uniforme posible con la masa quebrada.

Masa colocada firmemente sobre las peras en la sartén

Presiona firmemente los bordes de la masa contra los laterales de la sartén, creando una tapa segura que retendrá todos los jugos en su interior.

Pincha repetidamente toda la superficie de la masa con un tenedor para que salga el vapor durante el horneado.

Pinchando la masa con un tenedor antes de meterla al horno

Haz bastantes agujeros con un tenedor por toda la superficie. Esto permitirá que el vapor escape y la masa se mantenga plana.

Precalienta el horno a 180 grados Celsius. Introduce la sartén con la tarta en el horno precalentado. Hornea durante aproximadamente 30 minutos. El tiempo exacto depende de las características de cada horno y puede variar ligeramente.

Masa horneada y dorada dentro de la sartén

Hornea hasta conseguir un color dorado intenso. Sabrás que está lista por el apetitoso aroma a caramelo y repostería.

Saca la tarta ya lista del horno, coloca una tabla de cortar grande o un plato plano del tamaño adecuado sobre la sartén y dale la vuelta. Deja que la tarta se enfríe y sírvela en la mesa.

Tarta de pera invertida recién desmoldada de la sartén

¡El momento más emocionante es darle la vuelta a la tarta! Hazlo con rapidez y confianza mientras el caramelo sigue caliente y fluido.

Lo ideal es servir esta tarta de pera invertida ligeramente tibia, cuando el caramelo aún conserva su textura melosa. El acompañamiento perfecto será una bola de helado de vainilla o una cucharada de mascarpone frío: el contraste de temperaturas y la suave cremosidad resaltarán las notas especiadas del jengibre. Si quieres experimentar, prueba a sustituir el jengibre por cardamomo molido o añade un puñado de almendras fileteadas tostadas al caramelo para darle un toque crujiente extra.

Las sobras se conservan de maravilla en la nevera hasta dos días, pero antes de servirlas conviene darles un ligero golpe de calor en el horno para devolver a la masa quebrada su textura desmenuzable original. Recuerda que esta tarta exige confianza a la hora de desmoldarla: cubre la sartén con un plato y dale la vuelta con un movimiento rápido y seguro, antes de que la salsa tenga tiempo de cuajar. Este truco sencillo pero efectivo garantizará que tu postre tenga un aspecto impecable, digno del escaparate de una pastelería parisina.