Estos pasteles de pescado con sémola, cebolla pochada, zanahoria y polenta son una auténtica oda a la comida reconfortante y al ingenio culinario. El uso de sémola de trigo (manka) y polenta en la carne picada de salmón permite sellar todos los jugos en su interior, evitando que la valiosa grasa del pescado se pierda en la sartén. Durante la preparación, los cereales se hinchan, creando una estructura tierna que aporta una textura increíblemente esponjosa y uniforme. La zanahoria dorada y la cebolla pochada aportan un dulzor natural, mientras que el pimentón tiñe la masa de un tono muy apetecible, recordando a las tradiciones de la cocina del norte, donde el pescado siempre se ha valorado por su poder nutritivo y su jugosidad.

Los pasteles de pescado quedan muy jugosos y tiernos. Sírvelos bien calientes con tu guarnición favorita.
Ingredientes
- 350 g de carne picada de salmón
- 2 cucharadas soperas de sémola de trigo
- 2 cucharadas soperas de polenta
- 1 cebolla
- 1 zanahoria
- Unas ramitas de perejil fresco
- 1 huevo
- 1/2 guindilla fresca
- Tu condimento favorito para pescado, pimentón dulce, sal, aceite de oliva y mantequilla
Cómo preparar pasteles de pescado con sémola
Saca la carne picada de salmón del congelador unas horas antes de cocinarla y déjala en la parte baja de la nevera. Añade la sémola de trigo y la polenta al salmón ya descongelado.

Añade la sémola de trigo y la polenta a la carne de salmón descongelada para lograr la textura ideal.
Mezcla todo muy bien y deja reposar a temperatura ambiente para que la sémola y la polenta absorban la humedad y se hinchen.
Mientras tanto, pica finamente una cebolla pequeña. Ralla una zanahoria con un rallador grueso. Engrasa una sartén con aceite, echa las verduras picadas y sofríe unos 7-8 minutos hasta que estén tiernas. Déjalas enfriar.
Pasa las verduras frías a una tabla, añade las hojas de perejil (unas 2 cucharadas) y pica todo finamente con un cuchillo ancho.

Pica finamente las verduras sofritas ya frías junto con el perejil fresco para integrarlas en la masa.
Incorpora un huevo grande y la picada de verduras con perejil a la masa de pescado.
Añade una cucharadita de pimentón dulce molido, media cucharadita de tu condimento para pescado favorito, salpimenta al gusto y, si te apetece, echa media guindilla fresca finamente picada, sin semillas ni nervios.
Amasa la mezcla a conciencia y déjala en la nevera de 10 a 15 minutos. Quedará una masa bastante espesa que mantiene muy bien la forma para que los pasteles no se desparramen en la sartén, aunque formarlos a mano será complicado.
Calienta aceite y un poco de mantequilla en una sartén de fondo grueso. Con la ayuda de una cuchara sopera, ve echando porciones colmadas de la masa de pescado en el aceite caliente. Fríe a fuego medio durante 3 minutos por un lado.
Dales la vuelta con cuidado y fríe por el otro lado otros 3 minutos hasta conseguir una costra dorada y crujiente.
Pasa los pasteles de pescado a papel absorbente para retirar el exceso de grasa. Sírvelos acompañados de un buen puré de patatas o una ensalada de verduras frescas. ¡Que aproveche!
Para acompañar estos pasteles de pescado con sémola, una salsa bechamel ligera es ideal: derrite dos cucharadas de mantequilla en una sartén, añade un chorrito de aceite de oliva y una cucharada de harina de trigo. Tuesta la harina un par de minutos hasta que coja color y ve vertiendo poco a poco un vaso de nata líquida (10% de materia grasa), disolviendo bien los grumos con unas varillas o una espátula. Pon sal al gusto, condimenta con nuez moscada rallada y deja reducir a fuego lento unos 3-4 minutos hasta que espese; salsea generosamente cada ración justo antes de servir. Además del clásico puré de patatas, estos pasteles combinan de maravilla con una ensalada fresca de pepino y eneldo, aliñada con unas gotas de zumo de limón: la acidez de los cítricos contrasta a la perfección con la untuosidad del salmón. Si te sobran, guárdalos en un recipiente hermético en la nevera un máximo de dos días. Para recalentarlos, lo mejor es usar una sartén con un poquito de agua tapada herméticamente: el vapor devolverá a los pasteles su ternura original sin resecar la delicada masa de pescado.








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