Adjika cruda de pimiento y ajo

La adjika cruda de pimiento y ajo es un verdadero clásico de la cocina del Cáucaso en su versión más audaz, que a menudo la gente llama cariñosamente arrancacuellos. A diferencia de las salsas cocidas, esta versión conserva la frescura original de los ingredientes, inundando la cocina con el aroma penetrante y estimulante de los aceites esenciales del ajo y del chile picante. Este condimento se ha utilizado durante siglos no solo para abrir el apetito, sino como un potente remedio natural para fortalecer el sistema inmunológico en los meses fríos. Su intenso color rubí y los cristales de sal la convierten no solo en una salsa, sino en una herramienta culinaria universal capaz de transformar incluso el trozo de pan más humilde o un buen plato de borscht (sopa tradicional de remolacha y carne) en todo un acontecimiento gastronómico.

Preparación: 15 minutos
Cantidad: 250 Gramos
Por 100g/ml
Calorías: 52 kcal
Proteínas: 2.1 g
Grasas: 0.4 g
Carbohidratos: 11 g

Ingredientes

  • 5 chiles rojos picantes
  • 1 cabeza de ajos grande
  • 1 pimiento rojo
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • 1 cucharada de sal marina gruesa

Cómo preparar adjika cruda de pimiento y ajo

Separa la cabeza de ajos en dientes. Aplasta cada diente: lo más cómodo es apoyar la hoja ancha de un cuchillo por la parte plana y darle un golpe seco con el puño. Así, la piel se desprenderá de forma fácil y rápida.

Dientes de ajo sobre una tabla de cortar de madera junto a unos cuchillos de cocina.

Utiliza la parte plana del cuchillo para aplastar los dientes de ajo; así la piel saldrá en cuestión de segundos.

Elige bien los chiles picantes. Hay variedades tan potentes que la adjika puede resultar prácticamente incomestible, así que te aconsejo probarlos con cuidado. Lamentablemente, no sé medir el picor en la escala Scoville a ojo.

Chiles rojos picantes frescos dispuestos sobre una tabla de madera.

Para la adjika es mejor elegir chiles carnosos y de un rojo intenso, para que la salsa quede espesa y vistosa.

Corta la parte superior de los chiles y, con un cuchillo afilado, retira con cuidado algunas semillas y las membranas blancas. Limpia solo unos dos centímetros, dejando la mayor parte de las semillas. Sin las semillas del chile, esta adjika parecerá un simple kétchup con trocitos de verdura.

Chiles rojos sin el pedúnculo preparados sobre una tabla de cortar.

Deja la mayor parte de las semillas, ya que en ellas reside el núcleo del picor característico de una auténtica adjika.

Limpia el pimiento rojo de semillas, lávalo y córtalo en trozos pequeños. Necesitas un pimiento no muy grande; en esta receta su función principal es dar volumen y suavizar un poco los ingredientes más intensos. Si mezclaras solo sal, ajo y chile sin añadir nada más, el resultado sería excesivamente agresivo.

Pimiento rojo cortado en trozos pequeños sobre una tabla de madera.

El pimiento dulce ayuda a equilibrar el picor de los chiles y aporta a la salsa una textura más suave.

Puedes triturar las verduras en un procesador de alimentos o pasarlas por una picadora de carne. El procesador es más práctico porque cierra herméticamente. Si los chiles son muy picantes, al triturarlos el aire se llenará de su aroma, y los estornudos y la tos estarán garantizados. Corta los chiles, ponlos en el vaso y añade los ajos pelados.

Trozos de chile picante y dientes de ajo pelados dentro del procesador de alimentos.

Triturar los ingredientes en un procesador cerrado es la forma más segura de trabajar con chiles picantes y proteger las vías respiratorias.

Incorpora el pimiento rojo. Por cierto, puedes hacer una versión verde de esta adjika: utiliza chiles verdes inmaduros y acompáñalos con un pimiento verde dulce.

Pimiento rojo añadido al vaso del procesador de alimentos junto a los chiles y el ajo.

Ve añadiendo las verduras al vaso poco a poco para lograr una distribución uniforme de todos los sabores.

Añade sal marina gruesa y pimentón dulce molido. Si quieres, puedes incorporar otras especias: pimienta negra, cilantro, tomillo seco o comino. Las especias quedan mucho mejor si las tuestas ligeramente en una sartén seca y las machacas en un mortero.

Sal gruesa y pimentón dulce molido espolvoreados sobre las verduras en la batidora.

La sal actúa como conservante natural, y el pimentón dulce potencia el apetitoso color rojo de la salsa.

Cierra bien el procesador y tritura los ingredientes durante unos minutos hasta obtener tu adjika cruda.

Adjika cruda y triturada de forma homogénea en el vaso de un procesador de alimentos.

Unos minutos de procesador y tu aromática adjika cruda estará lista. Puedes ajustar la textura variando el tiempo de triturado.

Lava cuidadosamente un tarro de cristal, enjuágalo con agua hirviendo y sécalo por completo. Pasa la adjika lista al tarro, ciérralo herméticamente y guárdalo en la nevera.

Adjika recién preparada en un tarro de cristal con una junta naranja hermética.

Reparte la adjika lista en tarros limpios y secos. En la nevera, esta salsa conserva todas sus propiedades durante mucho tiempo.

A la hora de servir, la adjika cruda de pimiento y ajo despliega todo su potencial cuando acompaña platos de carne contundentes o sopas espesas, donde su picor se equilibra armoniosamente con la densidad del caldo. Si te apetece experimentar con la textura, prueba a añadir a la mezcla ya lista unas nueces trituradas o un poco de cilantro fresco finamente picado justo antes de servir; esto le aportará unas elegantes notas caucásicas. Además, esta adjika es una base fantástica para marinar: simplemente unta con ella un ave o un trozo de cerdo antes de hornear, y conseguirás una costra especiada espectacular.

Para conservarla durante mucho tiempo, utiliza únicamente recipientes pequeños previamente esterilizados, así evitarás que la salsa se estropee al abrir el tarro con frecuencia. Es importante recordar que en esta receta la sal actúa como el conservante principal, por lo que no intentes reducir demasiado su cantidad si planeas guardar tu preparación en la nevera durante todo el invierno. Si el condimento te resulta demasiado picante, sírvelo mezclado con un poco de smetana (nata agria) o yogur griego espeso; esto creará un dip cremoso y más suave, que mantendrá todo el aroma del ajo pero le dará una tregua a tus papilas gustativas.