Crema de cacahuete con chocolate y dulce de leche

Es facilísimo preparar tu propia crema de cacahuete con chocolate y dulce de leche (leche condensada cocida) en casa, transformando tu cocina en un acogedor obrador. Solo cuatro ingredientes básicos —cacahuetes tostados hasta alcanzar un tono dorado, dulce de leche denso y acaramelado, un buen chocolate negro y un toque de mantequilla— crean una sinfonía de sabores intensa. Al triturar los frutos secos calientes, la casa se inunda de un profundo aroma a frutos secos tostados que abre el apetito al instante. Este capricho casero resulta muchísimo más aromático que cualquier opción del supermercado, y controlar la calidad de los ingredientes te permite lograr el equilibrio perfecto entre el dulzor y ese elegante toque amargo del chocolate, convirtiendo una simple tostada de desayuno en una auténtica obra de arte gastronómica.

Preparación: 10 minutos
Cantidad: 400 Gramos
Por 100g/ml
Calorías: 505 kcal
Proteínas: 12 g
Grasas: 38.7 g
Carbohidratos: 31.8 g

Ingredientes

  • 200 g de cacahuetes blanqueados
  • 200 g de dulce de leche espeso (leche condensada cocida)
  • 100 g de chocolate negro
  • 100 g de mantequilla (82 % de materia grasa)

Cómo preparar crema de cacahuete con chocolate y dulce de leche

Para esta receta, puedes usar cacahuetes blanqueados o tostados. Puedes tostarlos tú mismo en una bandeja en el horno precalentado; en cuanto cojan un color dorado, están listos. Para triturarlos necesitarás un molinillo de café y una batidora de vaso o procesador. Muele la mitad de los cacahuetes en el molinillo hasta hacerlos polvo y echa la otra mitad en la batidora; así conseguirás una crema con trocitos de frutos secos y una textura más variada.

Cacahuetes blanqueados enteros dentro del vaso de una batidora

Lo mejor es usar cacahuetes ya tostados. Si los has comprado crudos, tuéstalos en el horno hasta que estén dorados para potenciar su sabor.

Tritura los cacahuetes en la batidora hasta obtener un granillo fino, añade el polvo de cacahuete del molinillo y mezcla bien.

Cacahuetes triturados en forma de granillo fino en la batidora

Para darle a la crema una textura interesante, muele una parte de los cacahuetes hasta hacerlos polvo y deja el resto en trocitos pequeños y crujientes (estilo ‘crunchy’).

Trocea finamente la tableta de chocolate negro y añade la mantequilla. Funde el chocolate con la mantequilla al baño maría o en el microondas, removiendo con cuidado. No sobrecalientes el chocolate; basta con que alcance unos 30-35 grados Celsius. Si te pasas de temperatura, el chocolate se corta, se forman grumos y pierde su aspecto apetitoso.

Chocolate negro fundido mezclado con mantequilla en un bol

Funde el chocolate con cuidado al baño maría, sin pasarte de los 35 grados, para que la mezcla quede lisa, brillante y no se corte.

Incorpora los cacahuetes triturados a la mezcla de chocolate.

Incorporación de los cacahuetes triturados al chocolate fundido

Vierte el granillo de cacahuetes en la mezcla de chocolate caliente. Intégralo todo muy bien para que cada trocito de fruto seco quede cubierto.

Añade el dulce de leche espeso (leche condensada cocida) al resto de los ingredientes. El dulce de leche debe ser denso; solo así la crema tendrá cuerpo. Elige una marca de confianza, ya que un dulce de leche líquido arruinará la receta: te quedará una masa que se desparrama, que no cuaja y que es imposible de untar en el pan.

Adición de dulce de leche a la masa de chocolate y cacahuetes

Un dulce de leche espeso y de calidad es la clave para conseguir la consistencia perfecta. Le aportará esa deliciosa textura untuosa y un regusto a caramelo.

Mezcla muy bien todos los ingredientes y tu crema de cacahuete con chocolate y dulce de leche estará lista. En este punto, puedes añadirle un hilo de miel espesa y aromática, o unos trocitos muy finos de higos secos o albaricoques. Estos pequeños toques le darán variedad a la receta y aportarán nutrientes extra.

Mezcla de la crema de cacahuete con una espátula

Remueve muy bien todos los componentes hasta conseguir una masa homogénea. Ahora es el momento de añadir un toque extra, como una pizca de sal o un hilo de miel.

Pasa la crema de cacahuete a un tarro seco con cierre hermético y guárdala en la nevera. Aguanta aproximadamente una semana, aunque algo me dice que esta delicia no durará tanto; ¡se la comerán mucho antes!

Crema de cacahuete terminada en pequeños tarros de cristal con una cuchara

Pasa la crema lista a tarritos limpios y secos. En la nevera espesará un poco más. Guárdala siempre bien cerrada herméticamente para conservar todo su aroma.

Esta crema de cacahuete con chocolate y dulce de leche despliega todos sus matices cuando la acompañas con toques ácidos: pruébala con unos gajos de manzana verde o unas frambuesas frescas. Para una presentación más cuidada, puedes servirla en pequeños cuencos de cerámica y espolvorear por encima unas escamas de sal marina; este contraste potenciará sorprendentemente el perfil acaramelado del postre. Si te gusta experimentar, añade a la mezcla aún tibia unos trocitos de higos o cerezas deshidratadas para lograr un juego de texturas irresistible.

Guarda la crema en un tarro de cristal hermético en la nevera, donde adquirirá una consistencia perfecta y densa. Aunque puede conservarse durante una semana, sus ingredientes naturales y la ausencia de conservantes hacen que sea tan adictiva que desaparecerá muchísimo antes. Recuerda que esta crema de cacahuete con chocolate y dulce de leche es una base fantástica para dar rienda suelta a tu creatividad: si cambias el cacahuete por avellanas, tendrás la versión casera de la famosa crema de cacao, y si usas anacardos, lograrás una textura increíblemente sedosa.