El pastel de pescado al horno no es solo una forma cómoda de preparar una comida saludable, sino todo un clásico culinario que evoca la calidez del hogar. En esta receta utilizamos carne picada de pescado azul suave que, combinada con cebolleta fresca y especias, inunda la cocina de un aroma apetitoso ya desde la preparación. Añadir sémola de trigo y copos de avena nos permite lograr esa textura porosa y esponjosa que muchos recordamos de los menús de la infancia. Las islas doradas de mozzarella fundida en la superficie le dan al plato un toque cremoso y moderno, convirtiendo una comida de diario en un pequeño placer gastronómico.

Un apetitoso pastel de pescado azul con mozzarella fundida: la opción perfecta para una cena saciante y saludable.
Ingredientes
- 300 g de pescado picado (salmón, bacalao, abadejo)
- 50 g de cebolleta fresca
- 1 huevo
- 30 g de sémola de trigo
- 25 g de copos de avena o trigo sarraceno
- 130 ml de leche
- 1/2 cucharadita de sazonador para pescado
- unas bolitas de mozzarella
- mantequilla y aceite de oliva (o girasol)
- sal, pimienta, pan rallado
Cómo hacer pastel de pescado al horno
Descongela el pescado picado correctamente: déjalo unas horas en la parte inferior de la nevera. Lo más cómodo es sacarlo del congelador por la noche y dejarlo en la nevera hasta la mañana siguiente. Puedes usar el pescado que prefieras; en esta receta utilizamos pescado azul (salmón o trucha).

Para esta receta lo ideal es utilizar carne picada de salmón o trucha, descongelada previamente en la nevera.
Corta los tallos de cebolleta a lo largo, lávalos bajo el grifo y pícalos finamente. Añade la cebolleta al pescado picado. Si quieres, también puedes incorporar 1 o 2 cucharadas de eneldo fresco picado.
Casca un huevo en el bol.
Salpimenta al gusto y añade media cucharadita de tu condimento seco favorito para pescado o una mezcla de especias que te guste.
Vierte la leche fría y añade la sémola de trigo.
Mezcla todo muy bien para que la sémola se hidrate y empiece a hincharse.

Es importante mezclar bien todos los ingredientes y dejar que la sémola se hidrate un poco antes de hornear.
Opcionalmente, puedes añadir unos copos de avena o de trigo sarraceno. Al igual que la sémola, los copos absorben la humedad del pescado y le darán al pastel una textura más firme. Amasa bien la mezcla. Como apunte: si en lugar de cebolleta usas cebolla normal, puedes triturar la masa con la batidora unos minutos; te quedará una textura suave y esponjosa.

Los copos de avena ayudan a absorber el exceso de humedad, logrando un pastel más denso y nutritivo.
Engrasa con mantequilla en pomada una sartén honda de hierro fundido o una fuente apta para horno. Espolvorea pan rallado sobre la mantequilla y extiende el pescado picado en una capa uniforme. Precalienta el horno a 180 °C.

Extiende la mezcla en una capa uniforme dentro de la fuente, previamente engrasada y espolvoreada con pan rallado.
Corta por la mitad unas bolitas de mozzarella (bocconcini) y repártelas por la superficie del pastel.

Las bolitas de mozzarella se transformarán en unas irresistibles islas cremosas durante el horneado.
Introduce la sartén en el horno precalentado durante 30 minutos. Si enciendes el grill los últimos 5 minutos, conseguirás una costra dorada irresistible.

Hornea durante unos 30 minutos. Para conseguir una costra dorada, puedes encender la función grill unos minutos al final.
Espolvorea el pastel de pescado con cebolleta picada y pimienta negra recién molida. Sírvelo caliente o templado.
Cuando se enfríe, puedes cortarlo en rebanadas gruesas, como si fuera un fiambre o un paté, y preparar unos bocadillos deliciosos.
Este pastel de pescado al horno despliega todo su sabor acompañado de un clásico puré de patatas o un arroz blanco suelto. Para darle un toque de frescura a la comida, sírvelo con una ensalada ligera de pepino y tomate, aliñada con unas gotas de zumo de limón y un buen aceite de oliva virgen extra. Si te apetece experimentar, prueba a sustituir la mozzarella por un queso curado con más carácter o añade un poco de calabacín rallado a la masa para que quede aún más jugosa. Este plato es sorprendentemente versátil: sigue estando delicioso incluso frío, convirtiéndose en una base estupenda para unos sándwiches contundentes en el desayuno. Para conseguir el mejor resultado, utiliza una sartén de hierro fundido: garantiza un calentamiento uniforme y ayuda a formar una costra apetitosa en la base. Si vas con el tiempo justo, el pastel de pescado al horno se puede adaptar para hacerlo en el microondas, aunque es el horno tradicional el que le aporta ese inconfundible aroma y textura de asado. Guarda las sobras en un recipiente hermético en la nevera durante un máximo de dos días y, antes de servir, caliéntalo ligeramente con una nuez de mantequilla para devolverle su ternura y jugosidad originales.





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