Las bolitas de palitos de cangrejo con cebolleta y queso son tiernas por dentro y tienen una corteza dorada y muy crujiente por fuera. Este plato recuerda muchísimo a nuestras clásicas croquetas españolas, pero con un toque marinero asequible y que gusta a todos. El uso de los palitos de cangrejo (surimi) aporta ligereza a la masa, mientras que la bechamel casera con su toque de nuez moscada le da un aire noble al aperitivo. Con un poco de mimo, a partir de ingredientes económicos y muy comunes, puedes montar en poco tiempo un bocado espectacular que en aroma y sabor no tiene nada que envidiar a las tapas de cualquier buen restaurante.

Estas bolitas crujientes de cangrejo son un aperitivo ideal que lucirá espectacular en cualquier mesa festiva.
Ingredientes
- 200 g de palitos de cangrejo (surimi)
- 1 manojo de cebolleta fresca
- 1 cucharada de mantequilla
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 1 cucharada de harina de trigo
- 150 ml de nata para cocinar
- 50 g de queso curado
- huevo, harina y pan rallado para el rebozado
- sal, pimienta negra y nuez moscada al gusto
- aceite para freír
Cómo preparar las bolitas de palitos de cangrejo
Ralla los palitos de cangrejo congelados con un rallador grueso. Si usas palitos refrigerados, desmenúzalos en hebras o córtalos en dados pequeños.
Corta los tallos de cebolleta a lo largo, lávalos bajo el grifo, pícalos finamente y añádelos a los palitos de cangrejo rallados. Salpimienta todo al gusto y deja reposar.
Pon mantequilla en una sartén y añade un chorrito de aceite de oliva para evitar que se queme. Cuando la mantequilla se funda, incorpora la harina de trigo y tuéstala a fuego lento durante unos minutos hasta que adquiera un tono dorado claro.
Vierte la nata o la leche en pequeñas porciones. Calienta sin dejar de remover hasta que la mezcla espese. Deshaz los grumos de harina con una espátula ancha si es necesario. Añade una pizca de nuez moscada rallada al gusto.
Ralla un buen queso curado con un rallador grueso. Échalo a la sartén, mezcla bien, espera a que se funda y retira del fuego. Deja que los ingredientes se enfríen durante unos minutos.
Incorpora los palitos de cangrejo con la cebolleta a la mezcla ya templada.
Mezcla todo vigorosamente hasta obtener una masa espesa y brillante. Corrige de sal en este punto si lo ves necesario.
Engrásate las manos con un poco de aceite. Forma bolitas con la masa, del tamaño de un huevo pequeño o un poco menos.
La primera capa de rebozado será de harina de trigo. Pasa las bolitas por la harina para asegurar que las siguientes capas se adhieran perfectamente.
Bate un huevo en un bol con un tenedor. En un plato aparte, pon el pan rallado. Sumerge las bolitas primero en el huevo batido y, acto seguido, pásalas al plato con el pan rallado, cubriéndolas por completo.
Coloca las bolitas en una tabla y sacude el exceso de pan rallado. Un buen truco es ponerlas en un colador de malla gruesa y agitarlas suavemente; así caerá lo sobrante y quedará una capa fina y crujiente.
Vierte aceite para freír en una sartén de fondo grueso, hasta alcanzar más o menos 1 centímetro de profundidad. Caliéntalo bien y, cuando esté a punto, introduce las bolitas. Fríelas hasta que estén doradas por ambos lados (también puedes usar una freidora). Saca las bolitas y déjalas sobre papel de cocina para absorber el exceso de grasa.
Espolvorea con un poco de cebolleta fresca y sirve con tomates, pepinos o una ensalada de verduras crujientes.
Estas bolitas de palitos de cangrejo se disfrutan al máximo recién fritas, cuando el corazón de queso sigue fundido y meloso. Combinan de maravilla con una salsa de nata agria con ajo o con una salsa tártara clásica. Como acompañamiento, unas verduras frescas son la mejor opción: unos tomates jugosos y unos pepinos crujientes equilibrarán a la perfección la intensidad de este bocado frito.
Si te apetece experimentar, prueba a esconder en el centro de cada bolita una aceituna entera o un trocito de champiñón encurtido; el contraste de sabores será una sorpresa fantástica. Puedes guardar las bolitas sobrantes en la nevera y darles un golpe de horno antes de servir para recuperar el crujiente del rebozado, aunque te aseguro que un aperitivo tan rico suele desaparecer de los platos en cuestión de minutos.













0 comentarios