Ojakhuri de pollo: una comida para toda la familia

El ojakhuri de pollo no es solo una comida saciante para toda la familia, sino la encarnación misma de la hospitalidad georgiana. El propio nombre del plato proviene de la palabra 'ojakhi', que significa 'familia', destacando su vocación de ser compartido en grandes y cálidas mesas. Tradicionalmente, este aromático guiso se prepara en ketsi (unas cazuelas especiales de arcilla roja que retienen el calor y aportan un sabor único a los ingredientes). Si no tienes una en casa, usa un wok o una sartén de hierro fundido con fondo grueso: cumplirán su función a la perfección, logrando esa costra dorada en las patatas y sellando los jugos de la tierna carne de pollo. En media hora tendrás un plato con marcado carácter caucásico, donde el dulzor de los tomates maduros se equilibra maravillosamente con el toque especiado del khmeli-suneli (mezcla de especias georgiana) y el frescor del cilantro.

Preparación: 15 minutos
Cocción: 30 minutos
Cantidad: 4 Porciones
Por porción
Calorías: 335 kcal
Proteínas: 26 g
Grasas: 9 g
Carbohidratos: 35 g

Ingredientes

  • 400 g de pechuga de pollo
  • 650 g de patatas
  • 130 g de cebolla
  • 4 dientes de ajo
  • 4 tomates medianos
  • 1 manojo de cilantro
  • 1 cucharadita de khmeli-suneli (mezcla de especias georgiana)
  • 1 cucharadita de pimentón ahumado
  • aceite de oliva o de girasol
  • almidón de patata
  • sal y pimienta al gusto

Para la salsa

  • yogur natural sin azúcar
  • cilantro finamente picado
  • 1 diente de ajo prensado
  • sal
  • pimienta

Elaboración del ojakhuri de pollo

Vamos a freír la patata. Cada cocinero tiene su truco, pero yo suelo hacerlo así. Pela las patatas y córtalas en gajos, como si fueran patatas rústicas. Ponlas en una olla y cúbrelas con agua hirviendo. Cuécelas entre 5 y 7 minutos, dependiendo del tamaño. Pásalas por un colador para escurrirlas bien; no hace falta echarles sal todavía.

Patatas cortadas escurriéndose en un colador metálico

Escurre las patatas semicocidas en un colador para eliminar todo el exceso de agua antes de freírlas.

Echa abundante aceite de girasol (o un aceite vegetal suave) en una sartén ancha y caliéntalo bien. Añade las patatas y fríelas hasta que adquieran un tono dorado y apetecible. Pásalas a un plato con papel absorbente para retirar el exceso de grasa.

Gajos de patata dorándose en una sartén con aceite caliente

Fríe las patatas en aceite bien caliente hasta conseguir un color dorado y una textura muy crujiente.

Corta la pechuga de pollo en tiras finas y alargadas, siempre en perpendicular a las fibras. Pon un par de cucharadas de almidón de patata en una bolsa de plástico limpia. Introduce las tiras de pollo bien secas, cierra la bolsa con un nudo y agítala con energía. Así el pollo se cubre con una capa muy fina de almidón, lo que evitará que pierda sus jugos al freírse.

Tiras de pollo crudo rebozándose con almidón dentro de una bolsa

El uso de una bolsa de plástico te permite rebozar uniformemente cada trozo de pollo con una fina capa de almidón.

Calienta un par de cucharadas de aceite de oliva o de girasol en un wok o una sartén honda. Incorpora el pollo y fríelo a fuego vivo durante unos minutos hasta que se dore.

Tiras de pollo dorándose en una sartén tipo wok

La capa de almidón sella los jugos de la carne, logrando que el pollo quede muy tierno y jugoso al freírse.

Añade a la sartén la cebolla cortada en juliana gruesa y el ajo finamente picado.

Añadiendo cebolla y ajo picado al pollo dorado en la sartén

La cebolla en juliana gruesa y el ajo son esenciales para el perfil de sabor de un auténtico ojakhuri.

Incorpora el khmeli-suneli (una mezcla de especias tradicional georgiana) y el pimentón ahumado, y salpimenta a tu gusto. Saltea la cebolla con el pollo y las especias unos 5 minutos, hasta que la cebolla esté tierna.

Espolvoreando especias khmeli-suneli y pimentón sobre el pollo

El pimentón ahumado y el khmeli-suneli aportan a la receta su característico color intenso y un inconfundible aroma del Cáucaso.

Incorpora las patatas fritas que habíamos reservado.

Mezclando las patatas fritas con el pollo guisado en la sartén

Vuelve a incorporar las patatas a la sartén con el pollo para que todos los sabores se integren y cojan temperatura.

Corta unos tomates rojos y maduros en trozos grandes y súmalos al resto de ingredientes.

Trozos de tomate fresco sobre las patatas y el pollo

Los tomates frescos se añaden al final para que mantengan su forma mientras aportan todos sus jugos al guiso.

Pica finamente un buen manojo de cilantro fresco. Échalo en la sartén, ajusta de sal si es necesario, tapa y cocina a fuego fuerte apenas un par de minutos. Queremos que el tomate suelte un poco de jugo, pero sin que llegue a deshacerse.

Cilantro fresco picado espolvoreado sobre el guiso en la sartén

El cilantro fresco es el toque imprescindible que aporta brillo y redondea el sabor del ojakhuri.

Dale un último toque con pimienta negra recién molida y ¡tu ojakhuri de pollo está listo para disfrutar!

Removiendo el ojakhuri de pollo con una espátula en la sartén

Remueve el guiso con cuidado, dejando que los tomates se ablanden ligeramente con la sartén tapada.

Si lo sirves en una cazuela de barro refractario y lo cocinas sobre fuego de leña, el sabor será aún más increíble. Es el plato perfecto para una comida campestre en familia. ¡Que aproveche!

Ración de ojakhuri de pollo recién hecho en cazuela de barro

Sirve el ojakhuri bien caliente, preferiblemente en una cazuela de barro para conservar el calor y darle un toque rústico.

Para acompañar el ojakhuri de pollo, nada mejor que una salsa ligera a base de yogur natural sin azúcar o matsoni (leche fermentada tradicional del Cáucaso). Mézclalo con cilantro finamente picado, un diente de ajo prensado, sal y pimienta. Sirve la salsa aparte para que cada comensal se sirva a su gusto, realzando así el toque especiado de la carne y el frescor de las verduras. Si quieres darle un giro a la receta clásica, prueba a añadir al final unos granos de granada o un poco de cebolla roja encurtida: le aportarán una acidez exquisita. Guarda las sobras en un recipiente hermético en la nevera, aunque ten en cuenta que la patata siempre está más rica recién hecha, cuando aún conserva su textura crujiente.