Cruasanes de requesón

Estos dulces cruasanes rellenos de tvorog (un queso fresco eslavo muy similar a un requesón bien escurrido) son como unos panecillos caseros tiernos elaborados con masa enriquecida. Una bollería sencilla y muy aromática; solo con su olor, la casa se vuelve más cálida y acogedora. Para que el relleno quede cremoso y delicado, necesitas que el requesón sea graso, más bien seco y sin grumos (yo suelo usar uno casero). Para decorar, puedes espolvorear sésamo, almendras picadas o semillas de amapola: usa lo que tengas a mano en la despensa. Tradicionalmente, este tipo de dulces se asocia con los desayunos familiares de fin de semana, cuando la corteza dorada y la masa esponjosa crean una verdadera atmósfera festiva.

Preparación: 15 minutos
Cocción: 3 horas, 45 minutos
Cantidad: 2 Piezas
Por porción
Calorías: 920 kcal
Proteínas: 33 g
Grasas: 28.5 g
Carbohidratos: 130 g

Ingredientes

  • 270 g de harina de trigo
  • 35 g de azúcar
  • 1 huevo
  • 1 yema de huevo
  • 35 g de mantequilla
  • 120 ml de agua
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de levadura seca de panadero
  • 1/2 huevo batido y semillas de sésamo para decorar

Ingredientes para el relleno

  • 150 g de tvorog o requesón graso bien escurrido
  • 15 g de azúcar
  • 1 sobrecito de azúcar avainillado
  • 1 yema de huevo

Cómo preparar medialunas de requesón

Mide el azúcar y añade la sal. Incorpora un huevo entero y una yema. Bate con unas varillas y vierte el agua ligeramente tibia. Si lo prefieres, puedes mezclar el agua con leche a partes iguales o usar solo leche.

Batiendo huevos, azúcar y sal con unas varillas en un pequeño cazo

Comenzamos la receta batiendo los huevos con el azúcar y la sal para la base de la masa.

Mezcla la harina con la levadura. En esta receta usamos levadura seca de panadero (instantánea), que se puede y se debe mezclar directamente con la harina. Si usas levadura seca activa tradicional, tendrás que activarla primero: disuélvela en el agua tibia y déjala reposar 20 minutos a temperatura ambiente antes de continuar con la receta.

Añadiendo levadura seca sobre harina tamizada en un recipiente para amasar

Mezclamos la levadura seca de panadero directamente con la harina previamente tamizada.

Derrite la mantequilla. Haz un hueco en el centro de la harina a modo de volcán, vierte la mezcla de agua con huevos y añade la mantequilla derretida, ya enfriada.

Vertiendo mantequilla derretida y mezcla de huevo sobre un volcán de harina

Juntamos los ingredientes secos y líquidos, y añadimos la mantequilla derretida ya enfriada.

Amasa a mano hasta que la masa deje de pegarse a los dedos. No espolvorees demasiada harina sobre la encimera durante el amasado, solo lo justo para que no se pegue. Pon la masa en un bol limpio engrasado con un poco de aceite de girasol u otro aceite neutro. Cubre con un paño húmedo o film transparente y deja reposar en un lugar cálido durante 2 horas. Pasada más o menos una hora, desgasifica la masa aplastándola suavemente y vuelve a taparla. A las 2 horas, la masa habrá doblado o más su volumen y estará lista para dar forma.

Masa de levadura esponjosa que ha doblado su volumen dentro de un bol metálico

Tras reposar dos horas en un lugar cálido, la masa debe doblar su volumen como mínimo.

Espolvorea un poco de harina sobre la tabla y el rodillo, vuelca la masa, desgasifícala de nuevo y déjala reposar 25 minutos. Luego, divídela en dos mitades y estira cada una hasta que tenga un grosor de 1 centímetro.

Estirando masa con un rodillo de madera sobre una superficie enharinada

Estiramos la masa con el rodillo hasta conseguir un grosor de aproximadamente un centímetro para formar la base.

Prepara el relleno. Mezcla el tvorog (un queso fresco tradicional eslavo, puedes sustituirlo por un requesón graso bien escurrido) con el azúcar y la yema de huevo, y añade el azúcar avainillado. Coloca el relleno en el centro de la masa estirada. Por cierto, si el requesón tiene muchos grumos, pásalo primero por un colador o tamiz para que quede más suave.

Cucharada de relleno de requesón en el centro de un círculo de masa cruda

Colocamos el requesón graso mezclado con azúcar justo en el centro del círculo de masa estirada.

Dobla los bordes de la masa sobre el relleno, enrolla formando unos cilindros estrechos y sella bien los extremos pellizcando la masa.

Formación de cilindros de masa estirada rellenos y sellados en los bordes

Enrollamos la masa con el relleno formando unos cilindros compactos y sellamos bien los extremos.

Coloca los cilindros en una bandeja de horno y dales forma de medialuna. Deja bastante espacio entre ellos, ya que crecerán mucho en el horno en todas direcciones.

Cilindros de masa cruda con forma de medialuna sobre una bandeja de horno

Damos forma de medialuna a los cilindros de masa y los colocamos en la bandeja dejando espacio para que crezcan.

Cubre la bandeja con una campana protectora o métela en una bolsa de plástico grande para que la masa fermente. Deja reposar en un lugar cálido durante 50 minutos. Mientras tanto, bate el huevo. Cuando los cruasanes hayan levado, pincélalos con el huevo batido y espolvorea semillas de sésamo por encima.

Pincelando cruasanes con huevo batido y espolvoreando sésamo en una bandeja

Pincelamos los cruasanes fermentados con huevo batido y esparcimos semillas de sésamo por encima de forma generosa.

Precalienta el horno a 200 grados Celsius. Introduce la bandeja en la altura media del horno y hornea durante 30 minutos, hasta que adquieran un bonito tono dorado. Deja que la repostería se enfríe en la misma bandeja y sirve estos deliciosos cruasanes de requesón ligeramente tibios, perfectos para acompañar un té o café.

Cruasanes dorados recién sacados del horno en una bandeja para hornear

Horneamos hasta que adquieran un color dorado intenso. Dejamos que se enfríen un poco en la misma bandeja.

¡Que aproveche! Para que tus cruasanes de requesón se mantengan igual de tiernos al día siguiente, guárdalas en un recipiente hermético o bien tapadas con un paño limpio. Si te apetece darle un giro al sabor, prueba a añadir unas uvas pasas, frutas escarchadas o un poco de ralladura de limón al relleno de requesón: le aportará unos toques cítricos vibrantes y lo hará aún más aromático. Lo mejor es servir estos cruasanes ligeramente tibios, que es cuando el aroma a vainilla y a masa recién horneada se despliega con toda su fuerza. Combinan a la perfección con un vaso de leche fría, una buena infusión de hierbas o un espeso kisel (una bebida tradicional de frutas ligada con almidón). Si te gusta cuidar la presentación, prueba a espolvorear un poco de azúcar glas o a decorarlas con almendras laminadas justo antes de llevarlas a la mesa.