Galletas de manzana tiernas

Unas galletas de manzana tiernas en media hora, tan ricas y suaves que será imposible comerse solo una. Este dulce inunda la casa de un aroma inconfundible a fruta horneada y vainilla, creando un ambiente cálido y acogedor. Seguramente ya tienes los ingredientes en tu cocina, y el proceso es tan sencillo que hasta un principiante logrará un resultado perfecto. Ya sea para el té de la tarde o después de cenar, anímate a hornearlas si te apetece mimar a los tuyos tras el trabajo; ¡la repostería casera siempre supera a la comprada!

Preparación: 15 minutos
Cocción: 15 minutos
Cantidad: 8 Piezas
Por porción
Calorías: 191 kcal
Proteínas: 3 g
Grasas: 7.9 g
Carbohidratos: 26.2 g

Ingredientes:

  • 140 g de harina de trigo
  • 1 huevo
  • 60 g de mantequilla
  • 60 g de azúcar
  • 1 manzana
  • 1/2 cucharadita de levadura química
  • 1 sobre de azúcar avainillado
  • Azúcar glas
  • Una pizca de sal

Cómo preparar galletas de manzana tiernas

Mezcla en un bol el azúcar y el sobre de azúcar avainillado, y casca el huevo. Para equilibrar el dulzor, añade una pizca de sal fina.

Mezclando huevo, azúcar y sal en un bol de cristal

Para empezar, mezcla el azúcar normal, el azúcar avainillado, el huevo y una pizca de sal para equilibrar los sabores.

Bate el huevo con el azúcar usando unas varillas; cuando los granitos de azúcar se disuelvan, incorpora la mantequilla ablandada a temperatura ambiente. Bate la mantequilla con la mezcla un par de minutos. Es posible que se corte un poco, pero no te preocupes. Si prefieres, puedes preparar la masa en un robot de cocina o batidora, añadiendo los ingredientes uno a uno, excepto la manzana.

Añadiendo mantequilla ablandada a la mezcla de huevo y azúcar

Incorpora la mantequilla blanda al huevo batido con azúcar y mezcla bien con unas varillas.

Añade la harina de trigo y la levadura química. Mezcla previamente la levadura con la harina o espárcela bien para que no se concentre en un solo punto.

Echando harina y levadura química en el bol con la mezcla

Añade la harina de trigo y la levadura química, intentando distribuirla de manera uniforme por toda la superficie.

Amasa con las manos. Esta masa no necesita mucho amasado, ¡con 2 o 3 minutos está lista! Si queda demasiado blanda, espolvorea una cucharada sopera más de harina de trigo.

Masa tierna para galletas ya amasada en un bol

Amasa con las manos hasta obtener una mezcla homogénea. Debe quedar muy blanda y fácil de manejar.

Descorazona una manzana agridulce y córtala en bastoncitos gruesos o dados. Incorpórala a la masa.

Trozos de manzana recién cortados sobre la masa en el bol

Pela la manzana, córtala en daditos o bastones y échala directamente al bol con la masa.

Mezcla bien los trozos de manzana con la masa. En este punto, se volverá un poco pegajosa por el jugo que suelta la fruta. Para que no se te pegue en las manos, úntate las palmas con un poco de aceite de girasol suave.

Masa de galletas mezclada con los trocitos de manzana

Remueve a conciencia para que cada trocito de manzana quede cubierto por una capa fina de masa.

Cubre una bandeja de horno con papel vegetal. Forma bolitas del tamaño de una pelota de ping-pong. Cada galleta pesará unos 50-60 gramos; una báscula de cocina te ayudará a hacerlas iguales. Colócalas en la bandeja dejando espacio entre ellas, ya que crecerán bastante al hornearse.

Bolitas de masa de galleta sobre una bandeja con papel de horno

Forma pequeñas bolitas y colócalas separadas unas de otras, ya que crecerán durante el horneado.

Precalienta el horno a 180 grados Celsius. Introduce la bandeja a media altura y hornea unos 15 minutos, hasta que adquieran un tono dorado claro. El tiempo exacto depende de cada horno; guíate por el color.

Galletas de manzana doradas recién horneadas en la bandeja

Hornea unos 15 minutos hasta que tengan un tono ligeramente dorado. ¡La cocina ya olerá de maravilla!

Espolvorea las galletas listas con azúcar glas usando un colador. La canela molida también le va de maravilla a este dulce, y puedes tamizarla de la misma forma.

Espolvoreando azúcar glas sobre galletas calientes con un colador

El toque final: espolvorea generosamente las galletas aún calientes con azúcar glas a través de un colador fino.

Sirve estas galletas de manzana tiernas aún calientes para acompañar el té o el café. Recién hechas son una delicia, pero aguantan perfectamente jugosas hasta el día siguiente.

Galletas de manzana reposando sobre una rejilla de madera

Estas galletas quedan muy tiernas por dentro y ligeramente crujientes por fuera gracias a los trocitos de manzana.

Puedes sustituir la manzana de esta receta por pera o un melocotón un poco verde. Es importante que la fruta esté firme y no suelte demasiado jugo para no aguar la masa y cambiar su textura. También puedes enriquecer estas galletas añadiendo un puñado de nueces picadas o uvas pasas. Sírvelas calentitas, acompañadas de una bola de helado de vainilla o un vaso de leche fría. Para que se mantengan igual de tiernas al día siguiente, guárdalas en un recipiente hermético o en una bolsa de papel kraft. Aguantan muy bien un golpe de calor en el microondas: con 10 segundos bastará para que recuperen su aroma y textura de recién hechas.